La Historia detrás de «The last bite». Ganadora de «Ocean photographer of the year 2024»
Un instante irrepetible bajo el Pacífico: la ballena de Bryde y el Sardine Run
Un instante fugaz, poderoso e irrepetible bajo las aguas del Pacífico: el preciso momento en que una ballena de Bryde emerge con la boca completamente abierta, devorando un banco de sardinas durante el Sardine Run. A su alrededor, un torbellino de vida salvaje —dorados brillantes, leones marinos veloces y sardinas en pánico— forman una escena de pura supervivencia. Este espectáculo natural encapsula la fuerza cruda del océano, su fragilidad y el equilibrio tan delicado que mantiene vivos sus ecosistemas.
Mi conexión con el océano:
Mi historia con el mar no empezó con una cámara, sino con una botella de aire. Desde muy pequeño, mi padre —fotógrafo submarino profesional con más de tres décadas de experiencia— me llevó a explorar el mundo marino. A los siete años, recibí mi primera botella de 7 litros, perfecta para un joven buceador. A partir de entonces, sumergirme en el azul se convirtió en parte de mi vida.
Durante años buceé sin cámara, simplemente observando y aprendiendo. Me entrené en silencio, comprendiendo los ritmos del mar y las especies que lo habitan. No fue hasta más adelante, inspirado por las imágenes cautivadoras de mi padre, que tomé una cámara y supe que quería dedicarme a contar las historias del océano.
Una fotografía que resume una vida de dedicación
La imagen de la ballena de Bryde alimentándose no es solo una proeza técnica ni una fotografía premiada. Es el resultado de miles de horas bajo el agua, años de preparación, paciencia y pasión. Ese día, las aguas del Pacífico estaban inusualmente tranquilas, lo que permitió capturar la escena con una nitidez impresionante. La ballena emergió en un movimiento final, envolviendo el banco de sardinas en una imagen casi cinematográfica. Fue el tipo de escena por la que sueñas durante años… y que solo ocurre una vez.
Fotografiar para conservar: el océano necesita historias
El océano está lleno de historias que aún no se han contado. Cada imagen que tomo no solo busca ser visualmente impactante, sino también servir como testimonio de su inmenso valor y su fragilidad. Momentos como este son un recordatorio de todo lo que estamos en riesgo de perder si no actuamos. La fotografía es mi herramienta para inspirar conciencia, respeto y acción. Porque lo que no se conoce, no se ama. Y lo que no se ama, no se protege.
Un instante compartido: la fuerza de estar en el lugar y momento adecuados
Este momento también fue especial por las personas que me acompañaban. Llevaba años teniendo la esperanza de presenciar exactamente esto: una ballena alimentándose de un banco de sardinas. Es uno de los eventos de depredación más asombrosos de la naturaleza, y tuve la suerte de estar allí, preparado.
Mi amigo Mekan, también fotógrafo submarino, estaba justo detrás de mí. No consiguió capturar la imagen, pero su generosidad y alegría por mi logro hicieron el momento aún más memorable. Al final, no se trata solo de la fotografía, sino de compartir la experiencia y de ese mágico equilibrio entre preparación, intuición y suerte.
Fotografía ganadora Ocean Photographer of the Year 2024
Cuando me notificaron que había ganado el OPY 2024 no podía creerlo. Nunca me enfoco en ganar premios, simplemente me encanta hacer fotos. Así que cuando me nombraron ganador absoluto de algo que admiro tanto, tuve que releer el mensaje varias veces para asegurarme de que era real. Es un honor y un privilegio, pero es algo que nunca esperé ni busqué de forma intencionada. Saber que mi trabajo ha resonado con otras personas a un nivel tan alto todavía me parece irreal.
Te invito a que leas el artículo completo de esta noticia en la web oficial de National Geographic.